miércoles, 4 de febrero de 2015

¡Escondeos pollos que llega el domingo!




Es domingo.  
Camino por la calle bajo un brillante e inofensivo sol de invierno que llena los poros de  mi piel de luz y energía.
El viento desordena suavemente mi pelo y entonces… ¡un fuerte aroma a pollo a l’ast me envuelve por completo!

¿¡Qué le vamos a hacer!? Es que es domingo y durante los domingos – al menos en Barcelona y alrededores – tiene lugar el gran día del Sacrificio del Pollo.



Si viniera de otra cultura y tuviera que describir este fenómeno, en mi diario pondría algo así como: “miles de pollos amanecen decapitados, pelados y empalados tal y como Vlad lo hiciera en sus tiempos gloriosos (con personas).  Giran y giran ungidos con unas salsas aromáticas sobre un horno vertical que les va dorando lenta y homogéneamente para que horas después sean vendidos a numerosas personas que hacen cola tras el mostrador y que luego parten orgullosos a sus hogares con sus pollos bajo el brazo.”

Fuente: la-servilleta.blogspot.com

¿Tradición? ¿Costumbre? ¿Resultado del ritmo de vida frenético en el que no nos perdonamos el no tener sin planificar lo que haremos en los próximos 5 minutos? Igual un poco de todo.

La cuestión es que a partir un simple y decapitado “pollo” podemos acercarnos a entender algunos síntomas de nuestra sociedad desde un día como el domingo:

  •           El domingo es para relajarse:  disfrutar del tiempo libre junto con amigos o familia, pero sin la presión que supone “tener que hacer la comida” en una franja horaria concreta. Por tanto, la certeza o tranquilidad que ofrece el saber que puedes encargar o comprar un pollo a l’ast influye positivamente en el relax buscado porque “si no tengo plan de comida, siempre podemos buscar un pollo”.


  •          El domingo es para transgredir “un poquito”. Cuando se compra el pollo ni se piensa en sus grasas, ni en sus calorías ni en su aporte proteínico (por mucho que lo tenga). Además éste no suele venir sin compañía a la fiesta. ¿Qué sería de un pollo a l’ast sin su bandejita de patatas fritas o refritas al lado? Y es que de lunes a viernes se trata de hacer “bondad” a nivel de alimentos sanos y saludables (aunque ahí cada uno marca su definición de sano), pero durante el domingo nos volvemos más flexibles y nos acordamos de que hay que “vivir” y disfrutar. Un pequeño gesto que ayuda a regular el equilibrio obligación-placer que la mayoría se marca. Fácil de entender: si todos los días comiéramos pollo a l’ast (o cosas que nos gustan) acabaríamos aborreciéndolo enseguida.

  •           El domingo es para no estar solo: aunque puedes comprar medio pollo a l’ast… la costumbre es que esto sea algo que se comparta en familia (o con amigos). Una vez, hablando con alguien que vivía solo le dije: “también podrías comprar medio pollo a l’ast y así no tienes que cocinar nada”, a lo que me contestó que si hiciera eso, sentiría mayor soledad de la que ya sentía. Y es que hay comidas asociadas al “compartir” a un entorno más “festivo”. Así que si estás solo/a, mejor a la plancha que a l’ast.



Más allá del domingo, la propia oferta de los pollos a l’ast también puede usarse como indicador de algunas tendencias en nuestra sociedad. Y es que los pollos también se sofistican y diversifican en términos de oferta.



Hace años el pollo a l’ast era eso:  un pollo. No había opción donde elegir. Como mucho eliges el punto de venta porque conoces a la dependienta, lo descartas porque el dueño es un estúpido, o te decantas porque te ponen más salsa o las patatas son más gordas… Pero hoy en día podemos encontrar diferentes castas de pollos:

1)   Están los pollos “parias” o de clase baja. Son esos cuya vida en la tierra ha sido un infierno (según dicen por ahí, claro). Han vivido en condiciones pésimas de espacio, no han podido disfrutar de la luz del sol, ni han podido enamorarse entre ellos porque su misión era trabajar (engordar) y morir. Pobres… incluso después de su muerte no se han hecho de valer y es por ello que son los más baratos, son aquellos que si no acabas y tienes que tirar no sientes que pase nada. De hecho,  los que pueden aspirar a otra clase social de pollos los rechazan porque se asocian con carne “estresada”. Algo que siempre intentamos evitar en domingo, ¿verdad?.
2)   Luego están los pollos de clase media o “nuevos ricos”. Estos se acercan un poco más a la idea de lo que debería ser una vida más digna. Se les ha dejado más espacio para disfrutar y moverse, han podido respirar más aire libre… igual hasta se han enamorado… ¿¡quién sabe?! Aunque no siempre han recibido una alimentación todo lo saludable que hubieran querido. Cada lugar los llama de un modo (camperos, criados al aire libre…). Nosotros los identificaremos porque son un poco más caros que los pollos “parias”, pero tampoco representan una gran diferencia.
3)   Finalmente están los “aristopollos” o de clase alta. Estos no sólo han vivido a sus anchas pudiendo disfrutar de la vida, sino que también han comido mucho mejor y de manera “natural”.  Asimismo suelen ser más grandes para demostrar su diferenciación y “poderío”. ¿Cómo los conoceremos? Porque su precio puede duplicar o triplicar al de los “parias”, porque su presentación es más espectacular y porque nos los intentarán vender activamente.

¡Oh pollos! Tan relevantes y tan desmerecidos, tan deseados y tan ninguneados … hasta tal punto que hablar de “polladas” es sinónimo de hablar de absurdeces. ¿Qué sería de los domingos sin vosotros? ¿qué serían de las dietas de gimnasio sin vosotros? ¿qué sería de KFC sin vosotros?

Al menos, queridos pollos, se vislumbran tiempos mejores para vosotros en la medida en que el auge de lo ecológico y la conciencia hacia una vida digna animal sigan avanzando como valores estables en nuestra sociedad… siempre y cuando acabe la crisis y los precios lo permitan.

¡Digna vida al pollo! Ya que muere por nosotros, que nosotros les hagamos algo de honor y tributo a su involuntario sacrificio.



P.D. Hablo de domingo... pero también se puede aplicar al sábado... aunque hay algunos matices el sábado, claro. Es un día de más opciones, donde el pollo compite con más alternativas fuera de casa. Pero por el resto aplica.
En cuanto a comer las sobras del pollo del domingo en sábado... eso es honrar al pollo, sí señor! Oh haber calculado muy mal en la compra ;)

lunes, 22 de diciembre de 2014

Remake o no remake, esa es la cuestión



Recuerdo el sonido armónico y rítmico de unos tacones caminando por un largo y lujoso pasillo.
Una silueta de sirena con un vestido dorado.
Recuerdo una voz.. recuerdo las palabras: "gold is cold"
El vestido y las joyas cayendo... como símbolo de autenticidad. De llegar a la esencia, a lo que importa.
Y como cierre, como clímax final, el producto: "J'adore".

Desde luego es uno de esos anuncios que pasarán a la historia. Por todo su simbolismo. Por toda su magia, su fuerza visual. Su capacidad de transmitir y hacernos sentir - o desear (ser, tener, parecer...) - sin decir. Esa es la clave del éxito de la publicidad.



¿Y por qué recuerdo ahora todo esto?...

Porque con el nuevo remake del anuncio se han - con perdón - "cargado" esta magia.



Lo sutil se ha hecho evidente: el dorado más fuerte, más brillante... De llevar un vestido que parecía hecho de "sombra y luz", fino, que se mimetizaba con la piel... a utilizar un vestido que más bien parece una armadura de la Edad Media.

El escenario: más pomposo, más ostentoso... con esa gran capilla. Frente a aquel pasillo largo, algo tenebroso y por tanto misterioso, algo que te invitaba a descubrir y no sólo a mirar.

La dirección de los pasos: en el antiguo anuncio avanzamos, a paso firme, a paso seguro acompañado al ritmo de los tacones, de la voz, de la firmeza. Vamos junto a ella, caminamos con ella. Pero en el nuevo subimos por una especie de sábana infinita hasta una cúpula que curiosamente está abierta... y me hace pensar en qué pasará cuando llueva... Y es que como no conecto, me vuelvo racional.

No me gusta tanto la idea de subir, o ascender. Se me hace de nuevo más ostentoso. Me parece más seductora la idea de avanzar. Simplemente tomar fuerza y avanzar en lo que cada uno es. Buen mensaje.

Y lo peor: la sensación de falta de ideas, el reutilizar sin aportar cambios, sin hacer avanzar en nada, usando exactamente los mismos recursos y sólo modificando el grado de ostentación evidente, lo cual pierde - en mi opinión - valor de seducción y deseo.

Me pasó algo similar el año pasado con el spot de esta misma marca. Me molestaba verlo. Me ponía los pelos de punta!


Volvemos a lo mismo: retomar un recurso que funcionaba a la perfección  - el vestido y el firme caminar - pero intentando darle una vuelta creativa. ¿Y qué hicieron? ¡Dios! nada más y nada menos que desenterrar a las grandes divas de Hollywood utilizando ¿dobles? ¿momias? ¿efectos digitales? Nunca lo he sabido bien porque siempre me ha producido grima verlo.

No obstante Charlize Theron es maravillosa. No hay quejas respecto a ella.  Magnífico icono de belleza, seguridad, seducción, y muchos puntos suspensivos.

Lo que pienso de todo esto es que cuando se tiene algo que ya está bien, mejor no tocarlo si no es para mejorarlo, aportar algo valioso... realmente valioso o continuar la historia.
Si no es así, todo intento de "copiar" o rescatar algo puede incluso afectar a la imagen ya ganada de la marca.




miércoles, 17 de diciembre de 2014

Carta a los Reyes Magos



Queridos Reyes Magos,

Hace muchos años que sé que sólo sois un reflejo de lo que nos gustaría que existiera.

Cuando mis padres me contaron el engaño me enfadé mucho. Sobre todo porque en el fondo sabía que ellos mismos os hacían el trabajo sucio, pero aún así vivía con la ilusión.

Ahora sé que eso fue lo que más me fastidió: perder la ilusión. O quizás no...

Puede que por un  lado me molestara la magnitud del engaño. Crear unas expectativas muy muy altas para que luego sea todo falso. Los Reyes Magos montan una buena parafernalia: estás 2 meses antes de su viaje de Oriente viendo anuncios para estudiarte bien todo lo que vas a poder pedir, este mismo tiempo estás portándote bien, cambiando tus malos hábitos porque esperas una suculenta recompensa (e idealmente huir de regalos carbonizados)... Luego, como colofón, llega la cabalgata con todos sus lujos y expectación. Y después de años y años alimentando el show, te dicen que es todo un montaje.

Y por otro lado, al destapar el misterio y eliminar todo rastro de magia también te fuerzan a hacerte mayor. Es como un rito de paso que te empuja a entender que ya tienes la "suficiente edad" como para andar con magias e ilusiones "tontas".

Pero entonces me pregunto: ¿hacerse adulto es lo mismo que perder la ilusión? Por lo que veo en mucha gente adulta eso no es así. Entonces, ¿por qué existe ese momento de tener que decir a los niños que los Reyes Magos son los papás?

Ahora soy yo la que tiene que seguir de nuevo la farsa con mis niños ya que no puedo privarles ni de la ilusión ni de la futura decepción. He entendido que es parte del aprendizaje de la vida... en todos los terrenos. Aún así, cuando llegue el momento de destapar el misterio... no estoy segura de lo que haré.

En cuanto a mis deseos, la verdad es que no os pido nada, porque a estas alturas de mi vida sería pedírselo únicamente a mis padres y creo que este año ya me han dado demasiado.

Bueno sí. Os pido una cosa, por si os queda algo de magia: recuperar esa inocencia e ilusión que os llevasteis aquel año.

Un saludo








sábado, 29 de noviembre de 2014

Querer por ver querer....




"Querer por ver querer envidia fuera
si quien lo vio sin ver amar no amara
pues si antes de amar no amar pensara
después no amara, puesto que no amar viera"

Este es un fragmento que aprendí de memoria hace muchos años cuando leí la fantástica obra de Lope de Vega: "El perro del hortelano".

Y lo aprendí porque lo quise entender tan profundamente, que no tuve otro remedio.

Parece un galimatías, pero en el fondo guarda una enorme sencillez: no puedes sentir o ver algo que no existe antes dentro ti.

Esto es lo mismo que dicen que les pasó a los habitantes de las Américas cuando llegaron los barcos de Colón, que no los vieron porque en su mente no existían dichas estructuras mentales. Dicho de otro modo: no entendieron qué era eso que se acercaba a cambiarles su vida.

Sin embargo hay una gran diferencia entre "algo que ya existe en ti" y "ser consciente de que existe".
No sé si me explico. Quizá estoy demasiado filosófica hoy, pero voy a hacer el esfuerzo de apoyar mi reflexión con ejemplos... aunque no sé a dónde me va a llevar este post que me ha surgido de improviso.

Pero... ¿qué más da?! ¡Tampoco me preocupa ni hago daño a nadie! A veces también detesto esa exigencia de que todo tenga que llevar a algún sitio o para algún fin. Tanto que nos burlábamos con mis compañeros de sociología de la frase de mi profesor S. Cardús: "la utilidad de la sociología radica en su inutilidad"... y ahora no sólo la entiendo, sino que la adoro y la comparto.

En fin, sigo.

Muchas veces pienso en el fenómeno del iPhone. Había una discusión entorno a la revolución que creó el iPhone donde se decía que éste se había adelantado a las necesidades de la gente, creando lo que antes no existía.

He estado mucho tiempo de acuerdo con esta idea, pero hoy... no sé por qué empiezo a discrepar.
Quizá el gran Lope de Vega tenga más razón que el señor que dijo esto. Quizá la necesidad ya existía y no se había detectado, no se había entendido o intuido.

Intuido. Esa es muchas veces la clave. Pero la intuición nos da miedo, porque no se puede medir, ni cuantificar. La intuición no se puede probar. No existen gráficos que apoyen el éxito de las intuiciones... Porque lo intuitivo suena a "locura", espontaneidad o incluso - para los más racionales - puede sonar a "brujería".

Sin embargo, al menos en mi trabajo, muchas veces la intuición es lo que te ayuda a "ver" más allá de lo que ves y te muestran. Ese "golpe en el pecho" de la intuición te da muchas claves precisamente porque son pensamientos que no surgen como fruto de la lógica, de lo visible... sino de lo intangible.

Por supuesto luego tendrás que chequear, contrastar, medir y falsear empíricamente si es el caso. Pero si no dejamos que la intuición forme parte del proceso... nunca podremos ver esas necesidades aún no conscientes, aunque sí existentes. Y por tanto, no llegaremos a grandes insights.

Ahí dejo mi "intuición" de hoy... para aquel que la quiera, al menos, escuchar.



lunes, 6 de octubre de 2014

Observación participante como método "turístico"




Este post es bastante diferente al resto porque en vez de partir de ejemplos externos, parte de una experiencia propia. Aún así, creo que es interesante compartir por si alguien se anima a practicarlo, ya que puede ser una manera de observar muy interesante e incluso divertida.

Cuando se viaja por trabajo uno tiene la oportunidad de vivir la ciudad de un modo más "real" (siempre que se disponga de tiempo, claro). Incluso hablando con alguna amiga que viaja mucho me comentaba que a veces disfruta más de las ciudades cuando va de trabajo que cuando viaja por vacaciones.

La diferencia a veces está en la propia obligación que uno se marca:

  • El turista debe visitar "x" sitios, es casi una obligación moral. Hay unas ciertas exigencias que si no se cumplen después pueden recriminarse por el resto de gente que haya visitado dicho lugar (ej. "¿Y no has visitado tal lugar? Eso no te lo has podido perder").
  • Sin embargo, cuando viajas por trabajo esa obligación se disipa, ya que tus prioridades son otras y el resto... dependerá de lo que te ofrezca la ocasión, de la gente que conozcas, etc.


Dicho esto, y sin dar más vueltas, el pasado jueves estaba en Londres y tenía toda la mañana libre, sin un destino fijo donde ir. Ya he visitado varias veces la ciudad y aunque siempre hay algo que ver y descubrir, no me había fijado ninguna meta (ni presión). Así que salí del hotel y empecé a caminar.... y caminar... Como diría Machado: "haciendo camino al andar".

Sin ser consciente ni darme cuenta estaba siguiendo los pasos de tres hombres trajeados. Supongo que como no sabía hacia dónde tirar - y me daba una pereza tremenda coger el mapa (que además me hace sentir un poco torpe y "turista"), pues me dejé arrastrar. Les seguí durante al menos 300 metros y entonces me di cuenta de que si cruzaban, yo también lo hacía, si seguían recto yo seguía... y me sentía acompañada o guiada por la ciudad.




Y fue en ese instante cuando se me ocurrió que podía ser un buen método para descubrir la ciudad desde el sujeto (sus habitantes) y no desde el objeto (sus monumentos, museos, etc.).

Los 3 businessmen llegaron a su oficina y una vez los dejé allí tuve que buscar unos nuevos sustitutos, otros "informantes clave" (como decimos en antropología).




En este caso elegí a una pareja de unos 70 y pico años de edad. Les seguí durante unos 15 minutos hasta que me llevaron a Liverpool Station. Encontrarse de repente una estación como ésta... me fascinó. Sobre todo porque ni lo esperaba ni tenía en mi mente ninguna ida configurada sobre lo que iba a ver. Seguro que si hubiera ido con una idea preconcebida el impacto hubiera sido menor.



Estuve dando un paseo por Liverpool Station hasta que me cansé y empecé a buscar a mi tercera guía. Pensé: he seguido a hombres de negocio, a una pareja mayor.... ahora toca una chica joven. Así que me quedé un rato en la puerta de la estación hasta que encontré una chica que me parecía adecuada para seguir. Y gracias a ella descubrí una tienda que difícilmente hubiera encontrado por casualidad: Paperchase: un paraíso para los que nos gusta el mundo de la papelería y el scrap. No digo más.



Realmente la experiencia fue excitante por varios motivos:

  • Seguir a los protagonistas reales de la ciudad. Los que viven allí, los que conocen su hábitat, los que te pueden mostrar la "normalidad" del día a día... Los "informantes clave" elegidos al azar.
  • La sorpresa de lo inesperado: el encontrar algo cuando no buscas nada, ni esperas nada. Algo mágico para mi.
  • La libertad de dejarse llevar. Caminar, pasear... dejarse llevar y disfrutar de lo que te ofrece la espontaneidad.
Entiendo que no todas las ocasiones permiten una interacción así con las ciudades. La primera visita de cualquier lugar "exige" ciertas visitas pero en la medida de que nos podamos sentir libres... ¿por qué no dejarnos llevar por sus habitantes? Sin pretensiones, sin metas... con la mente abierta. Valorando lo normal y en muchas ocasiones "descubriendo" lugares magníficos que escapan fuera de nuestras rutas habituales o preestablecidas.






sábado, 20 de septiembre de 2014

"Salvajes" de asfalto



Hoy me apetece reflexionar sobre nuestra naturaleza salvaje. No me quiero meter en formalismos, ni en estudios científicos... Sólo pretendo dar forma a algo que viene germinando hace tiempo en mi mente: los "salvajes de asfalto".

Esta semana he tenido alguna que otra visita a médicos, y en todas las visitas largas esperas de más de una hora. Dicen que las esperas desesperan, pero eso sólo ocurre si no les sacas partido. En mi caso he tenido la suerte de disfrutar de la compañía de desconocidos maravillosos.

Justo este viernes coincidí con un camarero de una discoteca famosa de Ibiza. Mientras esperábamos que llegara el doctor, estuvimos charlando sobre cómo había evolucionado la fiesta en Ibiza (donde nunca he estado) y una de las cosas que me contó fue que actualmente existen unas nuevas drogas llamadas "caníbal" (MDPB o metiendioxirovalerona); una sustancia similar a la cocaína que provoca reacciones de extrema violencia en quien la ingiere. 



Médicos y enfermeras de Ibiza han sido mordidos por estos llamados "caníbales" o "zombies" que parecen ser extremadamente agresivos.



Reflexionábamos sobre el sentido o motivación de uso de estas drogas.... porque una cosa es "aguantar" la noche", otra es "desinhibirse"... pero en este caso... no responde a nada de ello, según palabras textuales de este chico de Ibiza: "parecen zombies... dan mucha pena. Yo en mi época de más joven me he podido tomar alguna cosa pero me divertía, pero a esta gente no les ves divertirse ni nada parecido". 

Como siempre una idea te lleva a otra. 

Inmediatamente recuerdo el suceso ocurrido en el Mundial de Fútbol de Brasil. El famoso mordisco del uruguayo Luis Suárez. 
No voy a entrar en polémica en este sentido, simplemente me llamó la atención una vez más cómo mientras la FIFA penalizó al deportista por conducta inapropiada, la sociedad le arropó... vendiendo más camisetas que nunca con su nombre. De alguna manera se premiaba el instinto "salvaje" que el futbolista no pudo controlar.


Llego a pensar que hoy en día, sobre todo para los que vivimos en ciudad, lo "salvaje" está de moda. 
Un nuevo salvaje que nace de la metrópolis pero - curiosamente - se postula en contraposición con la misma. Es decir, la propia crítica contra la ciudad, contra la civilización que oprime los instintos básicos...  permite que a su vez "nazca" este tipo de "salvaje de asfalto" que a su vez apenas tendría sentido en pueblos de montaña o lugares donde se vive en un contacto más directo con la naturaleza.

Entorno a la idea del "salvaje" existe un sinfín de representaciones simbólicas, imágenes, valores e incluso intereses creados que darían como para más de una tesis doctoral. No aspiro a ello ahora mismo.
Por tanto, no voy a partir de un concepto complejo y meticuloso del "salvaje", sino de algunos rasgos básicos que más o menos "todos" conocemos desde la cultura popular, intentando disminuir el sesgo etnocentrista:
  1. Un rasgo clásico, incluido en el propio significado de la palabra tiene que ver con la  cercanía con lo "natural" e "instintivo" (el bosque, la selva, dejarse llevar por las necesidades básicas...)
  2. Por otro lado, relacionado con el punto anterior, lo "salvaje" está menos sometido a las normas sociales (menos susceptibles de domesticación)
  3. A nivel estético la descripción del "salvaje" es más compleja... Pero si tuviéramos que resumirla a nivel popular - eliminando la idea más medieval de "seres monstruosos, deformes" - diríamos que pueden caracterizarse por signos que demuestran cierta rebeldía: cabellos largos, tatuajes, pinturas rituales, plumas u otros ornamentos naturales,  perforaciones... 
  4. A nivel de carácter se le tiende a atribuir fuerza, poder (traducido negativamente en algunos casos desde la "peligrosidad" / "agresividad")
Teniendo estos rasgos en cuenta, he recogido - como vengo haciendo - algunos ejemplos o "bones" que me permiten traducir a este salvaje clásico, en mi "salvaje de asfalto".

Bone 1: La droga caníbal por supuesto puede relacionarse con el carácter atribuido al "salvaje", desde una vertiente algo peyorativa y etnocentrista que tiene que ver con la mencionada agresividad, eso sí.

Bone 2: "Entre la Autosuficiencia y el Back to basics".  Muchos consumidores ya no sólo buscan  conectar con la naturaleza con lo puro, lo original y auténtico. También, de manera paralela, conocer los procesos, sentirse más independientes, entender que los cacahuetes no salen de las bolsas de plástico o ver cómo crecen la tomateras en los balcones de casa...

Los huertos urbanos son un ejemplo en este sentido. De cada vez más vemos como se alquilan parcelas de terreno para que la gente de la ciudad pueda hacer de hortelano. Recuerdo a mi querido profesor Ramón Valdés cuando nos decía: "no os confundáis, la mayor invención del ser humano no es la tecnología, sino la agricultura ya que es la única que permite sustentarnos". Por tanto, este tipo de huertos ponen de manifiesto algo crucial de nuestra humanidad y que tan poco se valora... hasta ahora.

La moda del pan puede considerarse otro ejemplo: numerosos son los libros y los cursos en los que se enseña cómo hacer pan desde la masa madre. Y entorno al pan nacen todos los satélites necesarios: tiendas que ofrecen harinas a granel de todos los tipos, panaderías especializadas en múltiples tipos de panes y bollería artesana,  etc.







O incluso múltiples talleres para aprender técnicas tradicionales de tejer, fabricar una cerveza artesanal, etc. Como los que se organizan en Cantabria para aprender desde la extracción de la lana de las alpacas hasta el obtener la madeja o incluso teñirla (www.alpacascantabria.es)




Bone 3: "Mater Natura". Una tendencia protagonizada fundamentalmente por mujeres; mujeres que desean conectar con su parte más instintiva y salvaje. Mujeres que buscan encontrarse a sí mismas  para explotar su lado más natural. Mujeres que en muchas ocasiones se reúnen para danzar en círculo en plena naturaleza, siguiendo el calendario lunar y organizando rituales de lo más curiosos. Podemos encontrar numerosos ejemplos en este sentido, aunque son grupos más íntimos o incluso con un toque de clandestinidad y secretísimo (algo que les hace más evocadores).

Podemos pensar que estos grupos son minoritarios... puede que lo sean. Pero la idea de fondo, el sentir salvaje de la mujer que desea rescatar su lado animal ("hermanas lobas" como se hacen llamar en muchas ocasiones) es algo más extendido, que conecta con los deseos y que hasta Shakira populariza en sus canciones a nivel masivo.

Grupos de mujeres que buscan la unión con la naturaleza



Bone 4: "Ornamentación ritual" Desde la antigüedad hombres y mujeres se han decorado el cuerpo con pigmentos, escarificaciones o piercings.

Dentro de grupos tribales, este tipo de decoraciones corporales cumplen un rol relevante para distinguir a sus miembros (entrada a la edad adulta, estatus, poder mágico...).








Sin embargo, en nuestra sociedad de asfalto se toman símbolos altamente similares pero con un fin distinto:  distinguirse a si mismo del resto (de las "masas"),  expresar su personalidad... Algo  que dice mucho sobre cómo funcionamos y qué necesitamos.








En definitiva, todos podemos tener algo de ese "salvaje de asfalto". Algunos lo expresan con tatuajes, piercings o escarificaciones. Otros reclaman su contacto más puro con la naturaleza, con los orígenes y la pureza...
En cualquier caso nuestro "salvajismo" pone de manifiesto la necesidad de expresar la individualidad frente a la "masificación", la necesidad de recuperar parte de nuestra esencia que tenemos escondida u oprimida. En definitiva no se trata más que de una manera de "gritar" hacia el exterior reclamando nuestro "yo" auténtico.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Storytelling: el poder de las historias reales

Fuente: Facebook Uruapan Michoacan


Esta mañana, como otras tantas, me he puesto a leer las novedades de Facebook y me ha llamado la atención la historia que compartía una colega mejicana sobre el "poder curativo de las trenzas":

"Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello, de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas. Que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa.Y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza." (Fuente: Uruapan Michoacan)

Más tarde en la misma mañana, hablando con una amiga he recordado aquella otra anécdota de Lorca que ponía tan de manifiesto la capacidad del poeta de rescatar la belleza de las cosas sencillas, de observar en lo cotidiano, lo mundano, lo ordinario... y otorgarles ese "halo" especial y con encanto que pueden tener. ¡Qué magnifico ejercicio!, ¿verdad?

La anécdota en cuestión era que en una estancia veraniega de Lorca con su amigo Dalí en Cadaqués, ambos fueron invitados a casa de una vecina que, amablemente, sacó una caja de lata de galletas. Al abrirla salieron volando - según el poeta - "mariposas" y según la vecina "polillas". La mujer avergonzada y Lorca entusiasmado por la belleza de la sorpresa, por la libertad que expresaban esos pequeños animalillos.

Recuerdo en este sentido algunos anuncios que recogen  la "magia" de actos sencillos o simplemente humanos, como el famoso spot de Aquarius con Justo Gallego. ¡Qué enternecedor! No me hace falta volverlo a ver para sentir en mi piel la energía que me transmitía... esa emoción que se siente cuando ves a alguien firme, luchando por su pasión incondicional e incondicionada.

https://www.youtube.com/watch?v=wk9jGBjiBZI


De la misma empresa, la marca estrella  - Coca Cola - también utilizaba este recurso para transmitir la belleza de la vida por si misma. Recordemos la campaña de "Estás aquí para ser feliz" con Josep Mascaró de 102 años que con esa voz maravillosa que nos otorga el caminar decía:  "no te entretengas en tonterías, que las hay.... lo único que no te va a gustar de la vida es que te va a parecer demasiado corta".

https://www.youtube.com/watch?v=tzc3FFJDKU8


Son historias sencillas, humanas pero altamente bellas, con las que fácilmente podemos conectar. Historias que nos ayudan a "parar" y pensar aunque sólo sea por un momento que merece la pena mirar en más direcciones que no sólo sea el "mirar hacia el frente" y seguir por inercia. Historias que nos permiten sacar nuestra sensibilidad y emocionarnos, ¿por qué no?  Historias con alma...

El marketing, en este sentido, puede cumplir el mismo rol que el poeta al dejar aflorar el alma de las marcas por encima de los límites del "cuerpo" (o producto). Más allá de la lógica intención de venta, está la capacidad de "hacernos sentir" la esencia de la marca para podernos expresar a través de ella con símbolos, sensaciones o gestos.

Y precisamente es cuando la marca se toma esta libertad de separarse de su cuerpo cuando mejor podemos conectar con ésta, porque sólo en ese momento también somos libres, no necesitamos comprar nada, sólo sentir.

Quien conozca la obra de Lorca de "El Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín" sabrá que éste ya tuvo que sacrificar su vida para que Belisa pudiera disfrutar de su alma, ya que ésta no podía disfrutar de su cuerpo... A veces... sólo a veces... es un sacrificio necesario para conseguir algo positivo.



Por tanto, busquemos historias bellas, historias sencillas... humanas.... Bueno no, no. No las busquemos. Abramos bien los ojos para verlas, porque están delante de nosotros cada día.