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jueves, 3 de agosto de 2017

Tocata y fuga en "desamor"


3 de agosto... día nublado pero no exento de un asfixiante calor, de esos que te "aplatanan". Ah... y tengo la regla, para fastidiar un poco más.

Abro el ordenador y le doy una vuelta a las novedades del día. Las noticias, como siempre, mejor no verlas para que el gris no se torne en negro profundo. Las redes sociales - gran indicador social - aburridas. Todos los contenidos centrados en temas vacacionales... que si estoy aquí, que si allí pero donde el espectador apenas nota la diferencia entre la arena y mar de un lugar u otro. Eso sí, este verano hemos avanzado algo frente a años anteriores... ya nos atrevemos más, ya se forma parte más presente en el paisaje. Si bien el año pasado sólo "sacábamos" el pie (con uñas bien pintaditas), en éste nos atrevemos más y empezamos a ver más fotos de espaldas que,  en el más arriesgado de los casos, nos deja intuir que las glándulas mamarias respiran en libertad, como un grito salvaje al horizonte acompasado del  "a quién le importa lo que yo haga"de Alaska y Dinarama...  Un cambio del que me alegro enormemente porque los pies me parecen mucho más feos que la figura de una mujer de espaldas... ¡Aquí mi aplauso insonoro por las valientes!


Los términos: "libertad", "respirar", "descansar", "desconectar", "tiempo para mi", "es el momento de vivir",  "de quererme", "de mimarme"... se repiten hasta la saciedad. Y con ellos se pone en evidencia un claro descontento así como una gran  falta de autoestima que se desprende en esta sociedad donde se nos llena la boca (o el Facebook) de frases  del tipo "no me importa lo que piensen de mí", "si no te gusta, no mires"pero estamos adictos a las respuestas y reacciones que vamos a obtener de dichas manifestaciones.

No es de extrañar, por tanto, que la publicidad se nutra de este sentimiento generalizado para conectar o ser cómplice con el consumidor y que muchas marcas animen al consumidor a quererse, a gustarse, a aceptarse, a vivir y a disfrutar:


  •  "Si te gustas, gustas" claim utilizado para la línea masculina de Veet para animarnos a buscar la conexión con uno mismo como clave del éxito... Un éxito no individual, sino que será recompensado por el "otro".





  • "Quiéreteme" claim para la campaña de verano de El Corte Inglés



  • "Vivos vivientes" o "Nos morimos por vivir" de Aquarius, donde la marca pretende contagiar de las ganas o alegría por vivir, valorar el presente, lo que somos, sin más.  


  • "Real Moms" donde Dove brinde un homenaje a las mujeres de carne y hueso (en el rol de madre) y no las photoshopeadas. 



Dove es una de las grandes marcas que ha trabajado el territorio de la autoestima femenina, del quererse tal y como cada una es, huyendo de los estereotipos inalcanzables que sólo generan frustración. Cuenta con grandes piezas que tocan la fibra emocional de las mujeres, que llaman a un despertar colectivo que nos hace ver que el cómo nos sentimos es fundamental para entender cómo nos vemos. Creo que se me nota que soy una gran fan de la labor emocional que está tratando de hacer la marca para ayudarnos a construir una personalidad más fuerte y confiada. Su actividad publicitaria va más allá de la búsqueda de venta, obviamente es un fin, pero trabaja en crear valores constructivos, y sería injusto no dar las gracias por ello.



Y todas lo hemos aplaudido, nos hemos emocionado con sus historias, hemos compartido sus anuncios virales, demostraciones de que el sentirse bella nace de dentro y no de fuera....

Entonces... por qué sigo viendo cada día, en cada esquina, en cada conversación de café, autobús o cola del supermercado manifestaciones del tipo: "me olvido de mí, no me cuido... a partir de ahora pintalabios y rimel cada día para hacer de mi día un día mejor", "hoy he decidido arreglarme para que sea a mí a la que me miren", "hay que quererse y arreglarse"...

¿Hemos entendido algo?

Seguro que luego todas defienden que la belleza es interior, y no sería contradictorio.  Pero, en serio, me vuelvo a preguntar: ¿hemos integrado el aprendizaje? ¿o sólo seguimos cantando la canción de "A quién le importa" para gritar y desahogarnos un rato y después seguir agradando al "otro"?

¿Cómo es que conectamos tanto y de manera tan intensa y emotiva con mensajes tipo Dove (he visto a gente llorando tras ver sus spots)  y luego tenemos que recurrir a accesorios tan externos y superficiales para querernos... ¿En serio? ¿Así es como me tengo que querer yo?

¿Podremos algún día estar felices con nuestras imperfecciones? Si es así, ¿por qué las tengo que maquillar, camuflar, ocultar...?  ¿Por qué no puedo sentirme bien con mis manchas, pecas, ojeras, pelo encrespado, celulitis, barriga, cartucheras, tetas caídas....? ¿¿¿qué me he perdido en el camino??? ....

Por cierto, ¿he hablado de "imperfecciones"? Veo que he caído en la trampa.

Imperfecciones: defecto, deficiencia, incorrección, desperfecto, falla, lunar, borrón, error, deformidad, desacierto, amorfia, avería, granulación, pecado, sombra, tosquedad, deterioro, desproporción.... 

¿Lunar? bella imperfección  la del lunar. A Marilyn Monroe le quedaba bastante bien, por cierto.


Hay "imperfecciones" que, personalmente, me chiflan. Hay aspectos que se entienden como "imperfecciones" que marcan la diferencia. De hecho sería aburridísimo un mundo lleno de gente perfecta y estandarizada bajo los cánones que - en cada contexto /año / lugar - se estipulen como "perfectos".



Además, sabemos perfectamente que la definición de lo "perfecto" - y por tanto lo "imperfecto" - es cultural y asociada a una época y sociedad concreta. El claro ejemplo es que  las mujeres celulíticas de Rubens eran diosas en su momento, mientras que las anoréxicas de hoy son las diosas de nuestra era (shhhhhhhh, no decidlo en voz alta que no es políticamente correcto). 





Y seguimos cayendo en la trampa. Por nuestra boca decimos no participar de ello, pero el subconsciente nos traiciona constantemente.


Mientras tanto, doy gracias a los anunciantes para que sigan construyendo en valores positivos  para las benditas imperfecciones que nos hacen ser diferentes, originales, divertidos y "anómalos"










miércoles, 4 de febrero de 2015

¡Escondeos pollos que llega el domingo!




Es domingo.  
Camino por la calle bajo un brillante e inofensivo sol de invierno que llena los poros de  mi piel de luz y energía.
El viento desordena suavemente mi pelo y entonces… ¡un fuerte aroma a pollo a l’ast me envuelve por completo!

¿¡Qué le vamos a hacer!? Es que es domingo y durante los domingos – al menos en Barcelona y alrededores – tiene lugar el gran día del Sacrificio del Pollo.



Si viniera de otra cultura y tuviera que describir este fenómeno, en mi diario pondría algo así como: “miles de pollos amanecen decapitados, pelados y empalados tal y como Vlad lo hiciera en sus tiempos gloriosos (con personas).  Giran y giran ungidos con unas salsas aromáticas sobre un horno vertical que les va dorando lenta y homogéneamente para que horas después sean vendidos a numerosas personas que hacen cola tras el mostrador y que luego parten orgullosos a sus hogares con sus pollos bajo el brazo.”

Fuente: la-servilleta.blogspot.com

¿Tradición? ¿Costumbre? ¿Resultado del ritmo de vida frenético en el que no nos perdonamos el no tener sin planificar lo que haremos en los próximos 5 minutos? Igual un poco de todo.

La cuestión es que a partir un simple y decapitado “pollo” podemos acercarnos a entender algunos síntomas de nuestra sociedad desde un día como el domingo:

  •           El domingo es para relajarse:  disfrutar del tiempo libre junto con amigos o familia, pero sin la presión que supone “tener que hacer la comida” en una franja horaria concreta. Por tanto, la certeza o tranquilidad que ofrece el saber que puedes encargar o comprar un pollo a l’ast influye positivamente en el relax buscado porque “si no tengo plan de comida, siempre podemos buscar un pollo”.


  •          El domingo es para transgredir “un poquito”. Cuando se compra el pollo ni se piensa en sus grasas, ni en sus calorías ni en su aporte proteínico (por mucho que lo tenga). Además éste no suele venir sin compañía a la fiesta. ¿Qué sería de un pollo a l’ast sin su bandejita de patatas fritas o refritas al lado? Y es que de lunes a viernes se trata de hacer “bondad” a nivel de alimentos sanos y saludables (aunque ahí cada uno marca su definición de sano), pero durante el domingo nos volvemos más flexibles y nos acordamos de que hay que “vivir” y disfrutar. Un pequeño gesto que ayuda a regular el equilibrio obligación-placer que la mayoría se marca. Fácil de entender: si todos los días comiéramos pollo a l’ast (o cosas que nos gustan) acabaríamos aborreciéndolo enseguida.

  •           El domingo es para no estar solo: aunque puedes comprar medio pollo a l’ast… la costumbre es que esto sea algo que se comparta en familia (o con amigos). Una vez, hablando con alguien que vivía solo le dije: “también podrías comprar medio pollo a l’ast y así no tienes que cocinar nada”, a lo que me contestó que si hiciera eso, sentiría mayor soledad de la que ya sentía. Y es que hay comidas asociadas al “compartir” a un entorno más “festivo”. Así que si estás solo/a, mejor a la plancha que a l’ast.



Más allá del domingo, la propia oferta de los pollos a l’ast también puede usarse como indicador de algunas tendencias en nuestra sociedad. Y es que los pollos también se sofistican y diversifican en términos de oferta.



Hace años el pollo a l’ast era eso:  un pollo. No había opción donde elegir. Como mucho eliges el punto de venta porque conoces a la dependienta, lo descartas porque el dueño es un estúpido, o te decantas porque te ponen más salsa o las patatas son más gordas… Pero hoy en día podemos encontrar diferentes castas de pollos:

1)   Están los pollos “parias” o de clase baja. Son esos cuya vida en la tierra ha sido un infierno (según dicen por ahí, claro). Han vivido en condiciones pésimas de espacio, no han podido disfrutar de la luz del sol, ni han podido enamorarse entre ellos porque su misión era trabajar (engordar) y morir. Pobres… incluso después de su muerte no se han hecho de valer y es por ello que son los más baratos, son aquellos que si no acabas y tienes que tirar no sientes que pase nada. De hecho,  los que pueden aspirar a otra clase social de pollos los rechazan porque se asocian con carne “estresada”. Algo que siempre intentamos evitar en domingo, ¿verdad?.
2)   Luego están los pollos de clase media o “nuevos ricos”. Estos se acercan un poco más a la idea de lo que debería ser una vida más digna. Se les ha dejado más espacio para disfrutar y moverse, han podido respirar más aire libre… igual hasta se han enamorado… ¿¡quién sabe?! Aunque no siempre han recibido una alimentación todo lo saludable que hubieran querido. Cada lugar los llama de un modo (camperos, criados al aire libre…). Nosotros los identificaremos porque son un poco más caros que los pollos “parias”, pero tampoco representan una gran diferencia.
3)   Finalmente están los “aristopollos” o de clase alta. Estos no sólo han vivido a sus anchas pudiendo disfrutar de la vida, sino que también han comido mucho mejor y de manera “natural”.  Asimismo suelen ser más grandes para demostrar su diferenciación y “poderío”. ¿Cómo los conoceremos? Porque su precio puede duplicar o triplicar al de los “parias”, porque su presentación es más espectacular y porque nos los intentarán vender activamente.

¡Oh pollos! Tan relevantes y tan desmerecidos, tan deseados y tan ninguneados … hasta tal punto que hablar de “polladas” es sinónimo de hablar de absurdeces. ¿Qué sería de los domingos sin vosotros? ¿qué serían de las dietas de gimnasio sin vosotros? ¿qué sería de KFC sin vosotros?

Al menos, queridos pollos, se vislumbran tiempos mejores para vosotros en la medida en que el auge de lo ecológico y la conciencia hacia una vida digna animal sigan avanzando como valores estables en nuestra sociedad… siempre y cuando acabe la crisis y los precios lo permitan.

¡Digna vida al pollo! Ya que muere por nosotros, que nosotros les hagamos algo de honor y tributo a su involuntario sacrificio.



P.D. Hablo de domingo... pero también se puede aplicar al sábado... aunque hay algunos matices el sábado, claro. Es un día de más opciones, donde el pollo compite con más alternativas fuera de casa. Pero por el resto aplica.
En cuanto a comer las sobras del pollo del domingo en sábado... eso es honrar al pollo, sí señor! Oh haber calculado muy mal en la compra ;)

lunes, 22 de diciembre de 2014

Remake o no remake, esa es la cuestión



Recuerdo el sonido armónico y rítmico de unos tacones caminando por un largo y lujoso pasillo.
Una silueta de sirena con un vestido dorado.
Recuerdo una voz.. recuerdo las palabras: "gold is cold"
El vestido y las joyas cayendo... como símbolo de autenticidad. De llegar a la esencia, a lo que importa.
Y como cierre, como clímax final, el producto: "J'adore".

Desde luego es uno de esos anuncios que pasarán a la historia. Por todo su simbolismo. Por toda su magia, su fuerza visual. Su capacidad de transmitir y hacernos sentir - o desear (ser, tener, parecer...) - sin decir. Esa es la clave del éxito de la publicidad.



¿Y por qué recuerdo ahora todo esto?...

Porque con el nuevo remake del anuncio se han - con perdón - "cargado" esta magia.



Lo sutil se ha hecho evidente: el dorado más fuerte, más brillante... De llevar un vestido que parecía hecho de "sombra y luz", fino, que se mimetizaba con la piel... a utilizar un vestido que más bien parece una armadura de la Edad Media.

El escenario: más pomposo, más ostentoso... con esa gran capilla. Frente a aquel pasillo largo, algo tenebroso y por tanto misterioso, algo que te invitaba a descubrir y no sólo a mirar.

La dirección de los pasos: en el antiguo anuncio avanzamos, a paso firme, a paso seguro acompañado al ritmo de los tacones, de la voz, de la firmeza. Vamos junto a ella, caminamos con ella. Pero en el nuevo subimos por una especie de sábana infinita hasta una cúpula que curiosamente está abierta... y me hace pensar en qué pasará cuando llueva... Y es que como no conecto, me vuelvo racional.

No me gusta tanto la idea de subir, o ascender. Se me hace de nuevo más ostentoso. Me parece más seductora la idea de avanzar. Simplemente tomar fuerza y avanzar en lo que cada uno es. Buen mensaje.

Y lo peor: la sensación de falta de ideas, el reutilizar sin aportar cambios, sin hacer avanzar en nada, usando exactamente los mismos recursos y sólo modificando el grado de ostentación evidente, lo cual pierde - en mi opinión - valor de seducción y deseo.

Me pasó algo similar el año pasado con el spot de esta misma marca. Me molestaba verlo. Me ponía los pelos de punta!


Volvemos a lo mismo: retomar un recurso que funcionaba a la perfección  - el vestido y el firme caminar - pero intentando darle una vuelta creativa. ¿Y qué hicieron? ¡Dios! nada más y nada menos que desenterrar a las grandes divas de Hollywood utilizando ¿dobles? ¿momias? ¿efectos digitales? Nunca lo he sabido bien porque siempre me ha producido grima verlo.

No obstante Charlize Theron es maravillosa. No hay quejas respecto a ella.  Magnífico icono de belleza, seguridad, seducción, y muchos puntos suspensivos.

Lo que pienso de todo esto es que cuando se tiene algo que ya está bien, mejor no tocarlo si no es para mejorarlo, aportar algo valioso... realmente valioso o continuar la historia.
Si no es así, todo intento de "copiar" o rescatar algo puede incluso afectar a la imagen ya ganada de la marca.




sábado, 20 de septiembre de 2014

"Salvajes" de asfalto



Hoy me apetece reflexionar sobre nuestra naturaleza salvaje. No me quiero meter en formalismos, ni en estudios científicos... Sólo pretendo dar forma a algo que viene germinando hace tiempo en mi mente: los "salvajes de asfalto".

Esta semana he tenido alguna que otra visita a médicos, y en todas las visitas largas esperas de más de una hora. Dicen que las esperas desesperan, pero eso sólo ocurre si no les sacas partido. En mi caso he tenido la suerte de disfrutar de la compañía de desconocidos maravillosos.

Justo este viernes coincidí con un camarero de una discoteca famosa de Ibiza. Mientras esperábamos que llegara el doctor, estuvimos charlando sobre cómo había evolucionado la fiesta en Ibiza (donde nunca he estado) y una de las cosas que me contó fue que actualmente existen unas nuevas drogas llamadas "caníbal" (MDPB o metiendioxirovalerona); una sustancia similar a la cocaína que provoca reacciones de extrema violencia en quien la ingiere. 



Médicos y enfermeras de Ibiza han sido mordidos por estos llamados "caníbales" o "zombies" que parecen ser extremadamente agresivos.



Reflexionábamos sobre el sentido o motivación de uso de estas drogas.... porque una cosa es "aguantar" la noche", otra es "desinhibirse"... pero en este caso... no responde a nada de ello, según palabras textuales de este chico de Ibiza: "parecen zombies... dan mucha pena. Yo en mi época de más joven me he podido tomar alguna cosa pero me divertía, pero a esta gente no les ves divertirse ni nada parecido". 

Como siempre una idea te lleva a otra. 

Inmediatamente recuerdo el suceso ocurrido en el Mundial de Fútbol de Brasil. El famoso mordisco del uruguayo Luis Suárez. 
No voy a entrar en polémica en este sentido, simplemente me llamó la atención una vez más cómo mientras la FIFA penalizó al deportista por conducta inapropiada, la sociedad le arropó... vendiendo más camisetas que nunca con su nombre. De alguna manera se premiaba el instinto "salvaje" que el futbolista no pudo controlar.


Llego a pensar que hoy en día, sobre todo para los que vivimos en ciudad, lo "salvaje" está de moda. 
Un nuevo salvaje que nace de la metrópolis pero - curiosamente - se postula en contraposición con la misma. Es decir, la propia crítica contra la ciudad, contra la civilización que oprime los instintos básicos...  permite que a su vez "nazca" este tipo de "salvaje de asfalto" que a su vez apenas tendría sentido en pueblos de montaña o lugares donde se vive en un contacto más directo con la naturaleza.

Entorno a la idea del "salvaje" existe un sinfín de representaciones simbólicas, imágenes, valores e incluso intereses creados que darían como para más de una tesis doctoral. No aspiro a ello ahora mismo.
Por tanto, no voy a partir de un concepto complejo y meticuloso del "salvaje", sino de algunos rasgos básicos que más o menos "todos" conocemos desde la cultura popular, intentando disminuir el sesgo etnocentrista:
  1. Un rasgo clásico, incluido en el propio significado de la palabra tiene que ver con la  cercanía con lo "natural" e "instintivo" (el bosque, la selva, dejarse llevar por las necesidades básicas...)
  2. Por otro lado, relacionado con el punto anterior, lo "salvaje" está menos sometido a las normas sociales (menos susceptibles de domesticación)
  3. A nivel estético la descripción del "salvaje" es más compleja... Pero si tuviéramos que resumirla a nivel popular - eliminando la idea más medieval de "seres monstruosos, deformes" - diríamos que pueden caracterizarse por signos que demuestran cierta rebeldía: cabellos largos, tatuajes, pinturas rituales, plumas u otros ornamentos naturales,  perforaciones... 
  4. A nivel de carácter se le tiende a atribuir fuerza, poder (traducido negativamente en algunos casos desde la "peligrosidad" / "agresividad")
Teniendo estos rasgos en cuenta, he recogido - como vengo haciendo - algunos ejemplos o "bones" que me permiten traducir a este salvaje clásico, en mi "salvaje de asfalto".

Bone 1: La droga caníbal por supuesto puede relacionarse con el carácter atribuido al "salvaje", desde una vertiente algo peyorativa y etnocentrista que tiene que ver con la mencionada agresividad, eso sí.

Bone 2: "Entre la Autosuficiencia y el Back to basics".  Muchos consumidores ya no sólo buscan  conectar con la naturaleza con lo puro, lo original y auténtico. También, de manera paralela, conocer los procesos, sentirse más independientes, entender que los cacahuetes no salen de las bolsas de plástico o ver cómo crecen la tomateras en los balcones de casa...

Los huertos urbanos son un ejemplo en este sentido. De cada vez más vemos como se alquilan parcelas de terreno para que la gente de la ciudad pueda hacer de hortelano. Recuerdo a mi querido profesor Ramón Valdés cuando nos decía: "no os confundáis, la mayor invención del ser humano no es la tecnología, sino la agricultura ya que es la única que permite sustentarnos". Por tanto, este tipo de huertos ponen de manifiesto algo crucial de nuestra humanidad y que tan poco se valora... hasta ahora.

La moda del pan puede considerarse otro ejemplo: numerosos son los libros y los cursos en los que se enseña cómo hacer pan desde la masa madre. Y entorno al pan nacen todos los satélites necesarios: tiendas que ofrecen harinas a granel de todos los tipos, panaderías especializadas en múltiples tipos de panes y bollería artesana,  etc.







O incluso múltiples talleres para aprender técnicas tradicionales de tejer, fabricar una cerveza artesanal, etc. Como los que se organizan en Cantabria para aprender desde la extracción de la lana de las alpacas hasta el obtener la madeja o incluso teñirla (www.alpacascantabria.es)




Bone 3: "Mater Natura". Una tendencia protagonizada fundamentalmente por mujeres; mujeres que desean conectar con su parte más instintiva y salvaje. Mujeres que buscan encontrarse a sí mismas  para explotar su lado más natural. Mujeres que en muchas ocasiones se reúnen para danzar en círculo en plena naturaleza, siguiendo el calendario lunar y organizando rituales de lo más curiosos. Podemos encontrar numerosos ejemplos en este sentido, aunque son grupos más íntimos o incluso con un toque de clandestinidad y secretísimo (algo que les hace más evocadores).

Podemos pensar que estos grupos son minoritarios... puede que lo sean. Pero la idea de fondo, el sentir salvaje de la mujer que desea rescatar su lado animal ("hermanas lobas" como se hacen llamar en muchas ocasiones) es algo más extendido, que conecta con los deseos y que hasta Shakira populariza en sus canciones a nivel masivo.

Grupos de mujeres que buscan la unión con la naturaleza



Bone 4: "Ornamentación ritual" Desde la antigüedad hombres y mujeres se han decorado el cuerpo con pigmentos, escarificaciones o piercings.

Dentro de grupos tribales, este tipo de decoraciones corporales cumplen un rol relevante para distinguir a sus miembros (entrada a la edad adulta, estatus, poder mágico...).








Sin embargo, en nuestra sociedad de asfalto se toman símbolos altamente similares pero con un fin distinto:  distinguirse a si mismo del resto (de las "masas"),  expresar su personalidad... Algo  que dice mucho sobre cómo funcionamos y qué necesitamos.








En definitiva, todos podemos tener algo de ese "salvaje de asfalto". Algunos lo expresan con tatuajes, piercings o escarificaciones. Otros reclaman su contacto más puro con la naturaleza, con los orígenes y la pureza...
En cualquier caso nuestro "salvajismo" pone de manifiesto la necesidad de expresar la individualidad frente a la "masificación", la necesidad de recuperar parte de nuestra esencia que tenemos escondida u oprimida. En definitiva no se trata más que de una manera de "gritar" hacia el exterior reclamando nuestro "yo" auténtico.

martes, 22 de julio de 2014

Buscando el antídoto a la superficialidad

Siempre me apasionaron las palabras y la manera de describir las emociones de Pedro Salinas - gran poeta español del amor intelectualizado -:

"...Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,irreductible: tú."
Salinas, P.; "La voz a ti debida"

Desde una métrica y unas palabras sencillas, el autor es capaz de lanzar una invitación eufórica para desprenderse de todo lo material, de todo lo que nos constriñe y así poder dejar emerger la esencia o lo que nos hace especiales a cada uno de nosotros.
"Yo no te quiero así, disfrazada de otra", llega a decir el poeta a su "amor"... "te quiero pura, libre, irreductible: tú". Es decir, quiere encontrar lo que la hace diferente, única... especial, y quiere que ella se desprenda de todos los convencionalismos que "tiñen" su esencia.

Aunque se trate de un poema de 1933 su vigencia es absoluta ya que en el fondo lo que plasma es esa necesidad que hoy en día se tiene más que nunca a diferenciarse de las - peyorativamente llamadas - "masas" pero donde en el fondo estamos metidos todos.

Pero bajemos del mundo poético al mundo terrenal..... por mucho que me apetezca quedarme en el primero...

¿Ya?

Esta reflexión de fondo no es nada nueva ni sorprendente, lleva muchos años y tiene aún más lógica en un contexto urbano donde diferenciarse es difícil, donde la que se compra un bañador estampado en Zara o H&M corre el alto "riesgo" de verse duplicada en la playa con otro cuerpo y otra cara -como diría Alejandro Sanz-. Donde se cantan las mismas canciones, se ven las mismas películas, se siguen a los mismos artistas, las mismas tendencias culinarias, nos hacemos los mismos "selfies" en los mismos lugares turísticos y con los mismos gestos... porque nos gusta "formar parte",  "estar al día", porque necesitamos "participar en la sociedad".... porque formamos parte de un grupo, y eso - si se me permite la expresión - es casi indiscutible y no criticable.

No obstante, como siempre, llega un punto de inflexión,  rebeldía. Un momento en el que nos detenemos porque nos sentimos "vacíos", "superficiales" o que de alguna manera hemos perdido nuestra autenticidad. Y en este contexto encajo la actual tendencia de "au naturel" que vengo observando desde diferentes vías.

Son muy escasos y pequeños los "bones" que he recogido para reflexionar sobre esta tendencia, pero aún así espero que nos puedan ayudar a pensar un poco más sobre qué está pasando hoy en día.

Bone 1: "Todos contra la superficialidad de Photoshop"

Quién me conoce sabe que Facebook me sirve como compañero de trabajo (¡ay! ¡la soledad de los autónomos postrados ante un ordenador a quién no cantan los poetas!!). 
Estas u otras redes sociales se convierten en una fuente indiscutible de consulta para "ver" en perspectiva qué se está moviendo por fuera y por dentro de las personas...  

Dicho esto, últimamente no hago más que ver vídeos donde se "denuncia la mentira" de Photoshop, que alarga piernas, quita imperfecciones, te retoca la estructura ósea.... o te transforma en una pizza!!.

Estos vídeos son una invitación a poner freno a la irrealidad de esta herramienta. Se denuncia que Photoshop está marcando uno estándares de belleza irreales que perjudican a la autopercepción (especialmente en la mujer). 

A través de numerosos ejemplos se desmitifican a las actrices, modelos que aparecen en revistas y pantallas con el fin de quitar presión y también de reclamar la belleza de lo natural o auténtico. Y de manera paulatina, algunos de estos personajes famosos también deciden empezar a romper con la tiranía del Photoshop en busca de transmitir unos valores más cercanos a la naturalidad (que suelen tener más capacidad de generar empatía).




Bone 2: "No make up"
Anoche me puse a echar un ojo a algunas fuentes que sigo y me llamó la atención que la  tendencia de "naturalizar" empieza a pisar fuerte en más terrenos, como es el caso de los famosos selfies.
El artículo que leí (de H&M Life; "Au Naturel") empezaba diciendo:
"Las celebridades y modelos ya han revelado su verdadera forma de ser. ¿Eres suficientemente valiente como para sumarte a la tendencia #nomakeup?"
Son palabras muy significativas porque no hablamos de la "superficie", sino del "fondo": "una verdadera forma de ser", de la "valentía" y en el fondo de la autenticidad que trata de contagiarse y teñir las redes sociales.


Bone 3: "Nude Cakes"
El tercer ejemplo es más simple... incluso puede parecer "tonto"... pero sinceramente, no creo que lo sea.
Algunos de las y los que nos hemos metido en tendencias reposteras y hemos disfrutado y sufrido el mundo del fondant, los cupcakes y toda la magia y fantasía que lo rodea, empezamos a estar un poco saturados de tanto..... asúuuuuuuuucar (besos a la gran Celia... esté dónde esté).
Tartas que tardan semanas en construirse, obras de arquitectura efímeras... más bellas por fuera que por dentro. ¿Estamos cansados de ellas? ¿se han masificado tanto que ya nos aburren?

Fuente: Pinterest

En parte el surgimiento de pasteles sin cobertura, desnudos, transparentes.... pero no por ello menos deliciosos apunta nuevamente a esta tendencia, esta necesidad de huir de lo superficial y buscar la pureza, la esencia... y no nos olvidemos: la diferenciación y el sentirse especial, aunque dentro del grupo.

En el fondo estamos buscando ese lado salvaje que perdimos una vez, que maquillamos otra y que ahora toca rescatar de nuevo... Somos salvajes de asfalto en busca de nuestro lado natural, sin renunciar - de momento - al alquitrán. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

En busca de lo "auténtico"


Hace algún tiempo estaba viendo en Facebook unas ideas sobre diferentes muebles y decoraciones hechas a base de  palets reciclados. Seguro que en estos últimos tiempos todos hemos visto algo así tanto con palets como con cajas de fruta, con neumáticos de coches o incluso sillas viejas...




A parte de curiosear la idea en sí, lo que más me llamó la atención fue una pequeña discusión que se desencadenó en los comentarios que aparecen relacionados: una persona preguntaba dónde podía comprar esos palets, algunos le daban direcciones o ideas de dónde conseguirlas. Hasta que llegó otro que le aclaraba que la verdadera intención tras esos diseños tenía que ver con  el reciclaje, con una mentalidad y que, por tanto, comprarlos no tenía sentido.

En resumen,  si para poder hacer alguna de estas ideas se compran los palets (o las cajas de fruta, o los neumáticos…) el resultado pierde  valor del reciclaje, y en consecuencia pierde  autenticidad.
Ejemplo de un kit para transformar una caja de frutas dónde se puede comprar dicha caja
junto con el resto de utensilios (www. handbox.es)

Entonces….
  • ¿De qué manera se puede obtener algo auténtico? 
  • Lo auténtico ¿tiene que ser natural, espontáneo, improvisado?
  • Para que algo que compras se considere "auténtico" ¿debe existir una historia, una vivencia, una interacción? 
  • Lo auténtico, ¿reside sólo en el objeto?

Está claro que estas modas y gustos estéticos a los que me he referido nacen de una voluntad de reciclaje, un interés de recuperar o reinventar el uso de un objeto con capacidad de poder ser percibido como "auténtico".  Pero lo cierto es que una vez estos proyectos se han lanzado al público - y se han acogido con cierto entusiasmo - surgen numerosos productos que nada tienen que ver con el económico reciclaje, sino con el mundo del diseño o incluso lo prefabricado.

Se adopta lo "auténtico" desde su plano estético creando códigos fáciles de detectar pero perdiendo "autenticidad" en el proceso. Se genera por tanto lo que podría denominarse  una autenticidad externa o de vitrina que si bien sirve para comunicar un cierto estilo o valores, también puede sacrificar espontaneidad o naturalidad.

Ejemplo: zapatería SoleRebels  (www.ecomobiliario.com)

Taller Artesanía ME4t (foto propia): las cajas
de madera se alquilan como expositores 




Un segundo ejemplo de reflexión sobre el tema de la autenticidad tiene que ver con el mundo de la segunda mano desde la comparación entre dos mercados de Barcelona: el renovado mercado de Els Encants, y el mercado de Sant Antoni.

Els Encants: uno de los mercados más antiguos de Europa que recientemente se ha renovado. Es un mercado que combina tradición y modernidad de un modo - en mi opinión - bastante equilibrado. Existen numerosos puestos donde encontramos objetos de todo tipo segunda mano rescatados o recogidos por los vendedores: pueden estar en buen estado, pero también pueden estar rotos, sucios, etc.
Visitar estos mercados implica en muchos casos que el consumidor encuentra más que busca… Uno no sabe lo que se va a encontrar y por tanto se puede ver sorprendido por la oferta.


El sentimiento que se experimenta cuando se encuentra algo de interés en la zona de venta más caótica (puestos a ras de suelo)  está relacionado en gran medida con la "autenticidad". 



¿De dónde proviene este sentimiento de autenticidad?

Algunas de las claves que podrían estar relacionadas con este sentimiento provendrían de:

  • El propio entorno y colocación del objeto comprado (tirado en el suelo, sucio, desgastado…) está indicando indirectamente al consumidor que no está "pretendiendo", no busca mostrarse o venderse. 
  • El comprador  puede sentir que lo que compra es algo más "vivo" con una historia detrás que en general desconoce.
  • En muchos casos el objeto es "único". No quiere decir que no haya otro igual, sino que lo que se suele vender no son producciones en serie, son objetos sueltos que se encuentran los propios vendedores. Por tanto hay lo que hay y si falta algo no se puede esperar a la semana que viene a que lo hayan repuesto.




En el mismo mercado encontramos otras tiendas con objetos variados, pero que en contraste pierden autenticidad. 
Si bien muchas de estas tiendas tratan de conservar ese estilo (estético) "auténtico" a través de objetos como máquinas de escribir antiguas o maletas de los años '20, ni los precios ni la espontaneidad con la que se interactúa con el comprador es la misma. En estos espacios  la sensación que se obtiene es la de cualquier tienda estándar: todo medido, todo bien colocado, precios bien visibles,  etc. 


Cojamos el ejemplo de la maleta que aparece en la fotografía: pudiera ser que el mismo objeto se encontrara en un puesto a ras de suelo o en la tienda (dónde se encontraba). La experiencia y valoración del objeto no sería la misma. En el primer caso se viviría a modo de "hallazgo de algo auténtico" e incluso único; mientras que en el segundo caso se vive como algo estético, "vintage", donde el comprador apenas requiere interactuar más con el objeto para adecuarlo porque ya ha sido "maquillado", perdiendo por esa autenticidad del primer caso.








El Mercat Sant Antoni es el segundo ejemplo que utilizaré para ahondar más en el valor de "autenticidad" o más bien falta de la misma.
Recordaba este mercado como un lugar de encuentro entre coleccionistas, donde poderte sorprender con publicaciones (libros, revistas, discos, postales…)  que no encuentras en otros lugares de manera asequible o accesible.
Fuente fotografía: http://laregencemanureus.blogspot.com.es


Fuente fotografía: http://laregencemanureus.blogspot.com.es

Todavía mantiene ese vínculo con los coleccionistas, pero el consumidor genérico que busca sorprenderse con algún libro o publicación inesperada puede sentir cierta decepción en su visita por dos motivos:

  • Apenas hay "hallazgos" imprevistos. Lo que se encuentra un día puede ser encontrado a la semana o al mes siguiente (oferta estática) perdiendo por tanto parte de espontaneidad e impulso de compra (bajo la idea de que "la próxima vez que vuelva seguirá estando")
  • Una oferta de títulos paralela a la de las librerías estándar, con precios altamente similares.
  • Y finalmente cuando se encuentra algo diferente, con valor de "auténtico" (libros antiguos, láminas viejas, acciones de los años 20, postales escritas…) en muchos casos los precios elevados recuerdan a los que se pueden encontrar en cualquier anticuario.
De acuerdo con esto el Mercat de Sant Antoni, bajo mi punto de vista y experiencia personal, pierde autenticidad.


Con todo esto podemos ir esbozando algunas ideas clave sobre lo que hace que un producto pueda percibirse con más intensidad (ya que considero que puede ser algo graduable) como algo auténtico:
  • El origen del producto: en función del producto esto puede relacionarse con su antigüedad, pero en otro tipo de productos tendrá que ver con su materia prima (ej. palets reciclados). Cuanto mayor "pureza" o naturalidad, mayor autenticidad.
  • Proceso de elaboración: puede estar muy relacionada con el origen en función del producto o categoría. Su relación con la autenticidad puede medirse en términos de los pasos e intermediarios que han intervenido en la elaboración. Cuantos menos pasos e intermediarios en este proceso, más pureza / originalidad y por tanto más autenticidad.
  • El valor "ético" o "alma" del producto: algo que tiene que ver con la mentalidad de fondo sea el reciclaje, el DIY… En el fondo se trata de una cuestión de sentimiento, de expresar una mentalidad o incluso unos valores.
  • El valor estético: se considera un signo externo que ayuda a detectar o incluso a "sentir" dicha autenticidad. Los códigos estéticos están igualmente relacionados en la mayoría de casos con el propio origen  y naturalidad.
  • El entorno del objeto: el modo cómo se presenta o muestra también da indicación al consumidor de lo auténtico que puede ser un objeto. Todo producto en su contexto, pero dónde este contexto evite transmitir la sensación de algo calculado, premeditado, artificial.
  • El valor de la espontaneidad: lo auténtico es sinónimo de lo genuino, lo original, lo puro… sentir que la propia compra nace como fruto de lo espontáneo, de lo no premeditado… Sentir que  no se compra sino que se encuentra.

Puede que existan más factores que ayuden a medir la autenticidad, así que seguiremos observando y recogiendo ejemplos. Mientras tanto, frente a una petaca limpia y pulcra disponible en Tiger, me quedo con esta otra que encontré (al mismo precio) en el mercado de Els Encants… siento que ha vivido más y que no la he encontrado yo a ella, sino ella a mí. Total… no la voy a usar.